Tuesday, July 23, 2024

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Cuando los empleados se pasan de la raya – El Financiero

“Si una empresa quiere despedir a alguien, la forma más fácil de hacerlo es revisar sus gastos” Este fue un consejo que hace algunos años un ejecutivo le compartió a Pilita Clark, columnista y editora de negocios.

Por un lado, casi a cualquier persona que le preguntemos, nos diría que no se sentiría cómodo trabajando con un colega poco honesto, y que incluso la deshonestidad va en contra de cualquier valor corporativo, explicito o no en el listado de valores colgado en recepción. Pero por el otro lado, un número realmente elevado de empleados ha admitido haber abusado de sus cuentas de viaje o haber utilizado recursos de la empresa para fines personales.

De acuerdo a la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE) de los EE.UU. los casos de reembolso de gastos representan el 21 % del fraude en las pequeñas empresas y el 11 % en las grandes corporaciones. Pero no estamos hablando de un pequeño grupo de personas haciendo un gran número de fraudes, una encuesta encontró que 74 % de los empleados del Reino Unido han cometido un acto deshonesto en el trabajo, el 20 % admitió haber exagerado sus reclamaciones de gastos, mientras que el 29 % pensó que era normal ser deshonesto en el trabajo (webexpenses, 2016).

¿Por qué los empleados honestos cometen fraude en los gastos? Los motivos detrás de este comportamiento pueden variar, pero a menudo se deben a la falta de supervisión y la cultura empresarial. En otros casos, los empleados honestos pueden sentir que están siendo mal remunerados o que no se les está dando el reconocimiento que merecen, lo que puede llevarlos a justificar el fraude en los gastos como una forma de compensación, es decir, tan solo están “recuperando” un poco de lo que se les debe.

Este comportamiento lo hemos normalizado de tal forma que incluso vimos normal la ocasión en que Homero, frustrado por su trabajo en la Planta Nuclear de Springfield, comienza robándole al Sr. Burns cosas pequeñas, como una pluma y un lápiz para sentirse mejor consigo mismo; sin embargo, pronto comienza a robar cosas más grandes, como un televisor y un automóvil. Cuando Burns va a la casa de los Simpson, Homero tiene que esconder todos los artículos que robó.

En 2019, el director generar de Turvo de Silicon Valley, fue despedido en mayo después de que se descubriera que había gastado, en un período de 3 años, más de 75,000 dólares en clubes de striptease y los había cargado a una tarjeta de crédito de la empresa. Mientras que en 2022, MetroHealth, sistema de salud sin fines de lucro con sede en Cleveland, fue despedido por autorizarse así mismo bonificaciones salariales por un monto de $1.9 millones de dólares.

Hace pocas semanas, Citibank ganó un juicio laboral después de haber despedido a Szabolcs Fekete, un analista senior, por presentar una reclamación de gastos que incluía café y sándwiches para su pareja y mentir al respecto. Cuando su solicitud de reembolso de gasto por poco más de 100 dólares fue rechazada porque al parecer las comidas en el recibo habían sido para dos personas, el señor Fekete, indignado, respondió que él había consumido los dos sándwiches, dos cafés y la otra bebida de la cuenta y que no creía necesario justificar sus hábitos alimenticios hasta ese punto.

Hoy en día hemos normalizado y legitimado la deshonestidad en el trabajo. Ya sea el candidato que miente en su información curricular, el empleado que incluye gastos ficticios o no permitidos en su reembolso de gastos, o el director general que se autoriza beneficios para sí mismo o utiliza recursos de la empresa para su uso personal.

La integridad en el trabajo, a pesar de ser un valor fundamental, parece tambalear en el filo del beneficio personal. ¿Cuánto estamos dispuestos a tolerar sobre la honestidad y la ética en el ámbito laboral? Al igual que Homero en la Planta Nuclear de Springfield, ¿estamos dejando que la falta de integridad nos guíe hacia un oscuro camino? Debemos cuestionarnos y repensar cómo abordamos nuestra conducta laboral. Al fin y al cabo, ¿qué tan lejos estamos dispuestos a llegar en pos del éxito?

Epílogo.— ¿La falta de productividad en México es culpa de la manera de trabajar de los empleados o de la forma de gestionar de los jefes?, ¿estamos tomándonos en serio el agotamiento de los empleados mexicanos, quizá los que más trabajan en número de horas en Latinoamérica?, ¿queremos fomentar la equidad de género permitiendo que las mujeres tengan mayor equilibrio vida-trabajo? Lo cierto es que muy poco he visto o escuchado, quizá a excepción del agotamiento laboral, como preguntas a responder como parte de la iniciativa de reducción de la jornada laboral. Y sí, me queda perfectamente claro el impacto económico que esto tendrá en las empresas mexicanas, quienes tendrán que elevar su plantilla entre 13 y 15 %, y un crecimiento en la nómina de 12.5 % en promedio nacional, ¿Y si el gobierno otorga estímulos económicos a las empresas para hacer frente a esta (muy) necesaria reforma laboral? Estas cosas siempre deben ser de dos.

El autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM.

Contacto: rogelio.segovia@thinktalent.mx

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