Tuesday, July 23, 2024

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De ‘Gallo de Oro’ a ‘Gallina Turuleca’

Como no queriendo, este año la actriz y cantante Lucero cumplió con exactitud 40 años de ser protagonista de telenovelas a partir de “Chispita” (1983).

Habiendo sido este su debut como actriz infantil dentro de Televisa, Lucero inició así una exitosa y prolífica carrera como heroína de telenovelas cobijada por una productora como Carla Estrada a partir de la telenovela juvenil “Cuando llega el amor” (1990) y que incluyó títulos como “Los parientes pobres” (1993); “Lazos de amor” (1995); la fallida “Mi destino eres tú” (2000) y la telenovela de época “Alborada” (2005). En vísperas de llegar a los 40 años, fue el productor Nicandro Díaz el que le ofreció su primer estelar “antagónico” en “Mañana es para siempre” (2008), con tan buenos resultados cuando menos a nivel rating que se ganó el de otra heroína en el refrito “Soy tu dueña” (2010) y sorprender gratamente dentro de una telenovela cómica de Rosy Ocampo titulada “Por ella soy Eva” (2012).

A partir de ese momento, Lucero hizo un alto en la actuación, según ella porque a pesar de que no cesaban de enviarle libretos, no hubo ninguno que la convenciera a regresar a las telenovelas, haciendo una excepción hasta este año cuando los productores Patricio Wills y Carlos Barbasano (“Si nos dejan”; “Los ricos también lloran”) lo ofrecieron ser la protagonista femenina de la adaptación de una novela corta del gran escritor mexicano Juan Rulfo, “El gallo de oro”, la misma que con anterioridad se había llevado con muy buenos resultados a la pantalla grande por cineastas de la talla de Roberto Gavaldón en 1964 y por Arturo Ripstein en lo que se conoció como “El imperio de la fortuna” (1986).

Sin embargo, el proyecto que finalmente estrenó como miniserie el viernes pasado en la plataforma de streaming de VIX, comprobó y hasta rebasó los pronósticos que hicimos sobre la misma cuando recién se oficializó esta noticia: que tristemente la esencia de la historia se traicionó por darle a “La Caponera” todos los reflectores, pero que en lugar de destacar como en la sórdida versión de Ripstein en una interpretación que le valió a la primera actriz Blanca Guerra otro premio Ariel en su filmografía, que es una mujer ya muy “troteada” por los años y las circunstancias, cuando canta tiene hasta el sonido estereofónico y digital que ni “la grandota de Chihuahua”, Lucha Villa, en la versión de Roberto Gavaldón.

Lo peor es ponerla además como la narradora (cuando el personaje principal fue siempre el pregonero convertido en gallero Dionisio Pinzón) confiando en que ahora que “Chispita” creció y la Secretaría de Gobernación mucho menos a los contenidos digitales les pone multas ya es políticamente correcto pueda decir palabrotas, pero unas que ni le creemos, ni mucho menos sus garras en un entorno Coco-wanna be que no tienen nada que ver con los pueblos polvorientos y desolados que retrata Rulfo en sus relatos y en su lugar nos presentan a un personaje femenino que por darle la corrección política actual es “empoderado” pero pierde así el simbolismo de “piedra de suerte” que desata las pasiones de los protagonistas varones y la deja como en circo de tres pistas como “gallina turuleca”.

Si esto sucede con Lucero, ¿qué se puede esperar si los personajes protagónicos varoniles que hicieron en cine con anterioridad primeros actores de la talla de Ignacio López Tarso, Narciso Busquets, Ernesto Gómez Cruz y Alejandro Parodi frente a los que hoy hacen José Ron y Plutarco Haza? Ahora sí que ni Angélica Vale en “Una película de huevos”, producción también de Televisa- Videocine.

Comentarios a: sopeoperas@yahoo.com

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