Sunday, February 25, 2024

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El silencio del dolor: madres de ‘brazos vacíos’ honran la memoria de sus hijos

Aunque la vida de sus hijos fue breve, en donde incluso no llegaron ni a conocerlos, el dolor que deja su partida, especialmente para una madre, es grande y poco se habla de ello.

Este 15 de octubre, es el Día Internacional de la Muerte Gestacional, Neonatal y de la Infancia Temprana, que se estableció como una forma de honrar la memoria de aquellos pequeños que murieron por diversas causas durante su gestación, al nacer e incluso, hasta los 28 días de nacidos.

Sarahí Jáquez y Aideé Cortés, son dos madres que sufrieron la pérdida de un hijo a tan solo unas horas de haberlo conocido. Hoy buscan crear consciencia sobre el trato a esas madres “de brazos vacíos”, tanto por parte de las instituciones de salud como de sus propios familiares, de quienes reciben los comentarios más hirientes.

EL CASO DE SARAHÍ

Como fue el caso de Sarahí, quien en este mes de noviembre se cumplirán cuatro años de la partida de su pequeño Dante.

Compartió que era un 26 de noviembre y contaba con 38.5 semanas de embarazo, considerado como “a término”. Llegó al hospital donde le practicaron una cesárea. Todo marchaba bien.

“Era la felicidad completa porque Dante era un niño muy feliz, amado, tenía un ángel enorme, todas las enfermeras lo querían, todos en el cuarto felices, compartió Sarahí.

Bastaron solo unos días para que todo cambiara. Era el día 28, justo el cumpleaños de Sarahí. Para festejarlo, le llevaron a las 8:00 de la mañana a su pequeño y dos horas después pasaron por él, ya que comenzaba a quejarse.

A partir de ahí no me lo entregaron y de inmediato supe que algo no andaba bien… A mi expareja le decía, algo pasa, no nos dicen nada, ve y búscalo”. Fue entonces que los médicos le dijeron que el bebé no estaba bien, que tenía inflamado sus intestinos, “y es aquí cuando empieza un calvario”, dijo Sarahí.

Después de una serie de estudios, determinaron que se trataba de una enterocolitis necrosante. “Entonces fue cuando realmente se nos cayó el mundo encima, porque nos dijeron que no había muchas cosas buenas, porque su intestino se le vía como 30 centímetros necrosado”.

Además, se les informó que se trataba de una bacteria lo que estaba consumiendo la salud del pequeño. A los padres también les realizaron una serie de estudios para determinar el origen.

Dada la gravedad, fue intervenido. Fueron cuatro largas horas en las que, en momentos, las enfermeras les informaban que el pequeño era fuerte y quería vivir. Y así fue, en la cirugía no se registraron complicaciones, por lo que les pidieron ir a casa a descansar.

Al día siguiente, les indicaron que el pequeño no había pasado una buena noche; todo había empeorado. El pequeño había entrado en paro.

Cuando entran a verlo, el pequeño estaba lleno de cables y monitores.

Ese mismo 29 le da otro infarto, lo reviven, y entró la doctora y nos dijo, Dante está muy mal. Entré a la capilla, y le dije a Dios que me llevara a mí… Obviamente le pedía perdón porque cuando me enteré que estaba embarazada yo tuve mucho miedo. Y yo le pedí perdón, si te estás yendo porque tuve miedo, perdóname, te prometo que seré una excelente mamá“, fueron sus palabras.

Después de determinar que no lo revivieran si entraba en un tercer infarto, decidieron estar con el pequeño.

Mi expareja y yo entramos al cuarto, hablamos y le dijimos con todo el amor del mundo que lo íbamos a dejar ir, porque así como lo deseábamos, no deseamos verlo sufrir, no deseamos ver lo que está pasando… estuvimos ahí… le cantamos, hablé con él, lo cargué le dije cuánto lo amaba, le dije lo mucho que me dolía dejarlo ir… Lo cargó él, cuando lo carga, empiezan sus latidos como que subieron, pero fue su último suspiro“.

LAS REACCIONES

En medio del dolor, Sarahí fue sometida a otros estudios para determinar la causa y además, no pudo donar su leche al desconocer la causa del padecimiento de su bebé.

En medio de ese dolor, Sarahí recibió frases como “estás muy joven, déjalo ir, déjalo descansar”, por parte de su familia como “consuelo” por su pérdida.

LA PÉRDIDA DE AIDEÉ

Aideé Cortés, a sus 41 años, fue sorprendida con un nuevo embarazo. En noviembre se cumplirán tres años de la partida de su pequeño Jesús Gabriel.

Durante 37 semanas llevó un embarazo sin complicaciones y con todas las revisiones necesarias.

“Yo llegué a una consulta a las últimas 37 semanas con cuatro días, era un jueves, Jesús Gabriel estaba planeado para nacer el sábado siguiente y cuando llego a la consulta, normal”, compartió Aideé, quien mencionó que un día antes le había comentado a su doctor que sentía que su bebé no se movía, a lo que recibió como respuesta que era normal debido al tamaño y a la falta de espacio del bebé.

Su embarazo lo llevó en medio de la pandemia por el COVID-19, por lo que le pedían que no acudiera a hospitales a menos que fuera estrictamente necesario.

El día de la consulta, el médico le pidió no acudir al ISSSTE sino a su consultorio particular, ante el temor de un contagio.

“Me pasa al ultrasonido, y yo desde que empecé a ver su cara, su semblante al doctor y me pregunta ¿desde cuándo sientes que no se mueve?, desde ayer respondí, y le veo la cara desencajada, y me dijo: no hay latido”.

Su instinto de madre le dijo que su bebé ya no estaba con vida. Fue entonces que acudió al sanatorio donde daría a luz a su pequeño.

Al llegar, le hacen una revisión y le indican que el latido estaba débil, “pero yo sabía que no había latido por lo que me había dicho el doctor”, compartió.

Fue entonces que practicaron una cesárea de emergencia. Siempre estuvo consciente.

Me levantaba y me acostaban, pero yo alcancé a escuchar a los doctores decir que ya no tenía líquido y que se había asfixiado“.

Tras la intervención, Aideé fue llevada a su cuarto, ubicado en el área de maternidad, donde en todo momento se podía escuchar el llanto de otros pequeños.

Llegas al cuarto, esperando a tu bebé, estás esperando vida y encuentras muerte. No me querían mostrar a mi bebé, me decían que tenía malformaciones. Lo que tenía era que como se quedó sin líquido, su piel se pegó y se despellejó de sus brazos. Lo tuve en mi pecho, agradezco que lo hayan hecho”, dijo con tristeza.

En ese momento su suegra le dijo que, si deseaba que lo bautizaran, hecho que aceptó y de inmediato oraron con la misma ropa del pequeño.

Después de ese momento, sus dos hijas mayores, pues su pequeño habría sido el “piloncito”, como lo llamaban, fueron las encargadas de vestirlo.

Aideé no pudo estar presente en su funeral, en el que solo pudieron asistir el padre y sus dos hijas, como parte de las medidas de sanidad por la pandemia.

En medio de su dolor por su pérdida, en el que no descartaban una negligencia por parte de su médico tratante, recibió frases de sus propios familiares como que ella había sido la negligencia tras haberse embarazado a su edad.

APOYO

Luego de sus amargas experiencias, Sarahí y Aideé se unieron a la movilización de Latidos del Corazón, fundado hace siete años por Valentina García, también como parte de su proceso de sanación. Ellas junto con Aleida Hernández, conformaron Mamás, Estrellas de Amor, para dar apoyo y asesoría tanto a esas madres que han sufrido la pérdida de un hijo, así como para las familias.

Pero ahora buscan dar un paso más. Para evitar hechos como el que sufrió Aideé, de ser llevada a la sala de maternidad pese a su pérdida, se busca que se aplique el Código Mariposa en el estado de Coahuila.

Es un protocolo de atención médica respetuosa y digna para favorecer la recuperación emocional de las mujeres que viven la muerte de sus hijos. Una de las medidas de este protocolo es, justamente, el acondicionamiento en los hospitales (públicos y privados) de espacios donde la mamá y el papá que han perdido un hijo, así como sus familias, puedan despedirse del bebé con los rituales que cada uno decida y de acuerdo a sus creencias personales.

Queremos trabajar lo que es el Código Mariposa, no existe en Torreón, que es precisamente identificar a las mamis por medio de una mariposa color morada, a las mamás que acaban de perder a un bebé para que no las mezclen con una mamá que acaba de tener a su bebé, que no las pongan dentro de esa área, porque es algo doloroso. La idea es que queremos buscar ese acercamiento con hospitales. Ahorita el Código está como acuerdo en Coahuila, en ciertos hospitales se aplica, pero como no se ha hecho una ley, sigue siendo un acuerdo, los hospitales no están obligados a respetarlo”, explicó Aleida Hernández. Es por ello que buscarán el acercamiento con legisladoras para que sea una realidad.

Y es que en otros de los pendientes que existen en el tema, está el que consideren a esas mujeres, como verdaderas madres y que cuenten con los períodos correspondientes en el área laboral, a fin de que puedan enfrentar sus pérdidas.

Latidos de Amor, ha conformado un grupo de ayuda para esas mujeres que han enfrentado el mismo dolor. Las interesadas podrán llamar al 8714 585 223.

La movilización Latidos del Corazó fue fundada hace siete años por Valentina García, también como parte de su proceso de sanación.

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La movilización Latidos del Corazón buscan que se aplique el Código Mariposa en Coahuila, un protocolo de atención médica respetuosa y digna para favorecer la recuperación emocional de las mujeres que viven la muerte de sus hijos. (VAYRON INFANTE / EL SIGLO DE TORREÓN)

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(VAYRON INFANTE / EL SIGLO DE TORREÓN)

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(VAYRON INFANTE / EL SIGLO DE TORREÓN)

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